Camino a MUTEK: Platica con Damián Romero – Apolorama

Camino a MUTEK: Platica con Damián Romero


Este artículo se lee en 25 minutos

¿Cómo Vivió Mutek los sucesos del 19 de Septiembre?

Muy cerca, a lado del desastre…  Nosotros pudimos entrar a la oficina apenas hace 3 días. Estamos al lado de Álvaro Obregón, que fue uno de los derrumbes más aparatosos, y ha sido todo un reto.
Hemos vivido una reestructuración individual y en equipo de cómo hacer las cosas de ahora en adelante, cómo levantarse y cómo abordar el tema de la reprogramación del festival; los retos que conlleva, etc…  
Estamos en medio de algo que fue una sacudida muy fuerte, pero muy motivados. Al final del día son experiencias que te hacen reflexionar sobre muchas cosas. Creo que todos somos, de alguna forma y sin exagerar, personas distintas después de lo sucedido.

Tuvimos que cambiar muchas cosas, evidentemente por el cambio de fechas, pero
creo que tenemos mucha suerte. Pudo haber sido un desastre mucho peor y tener un deceso de TODOS los artistas de festival por cuestiones de agenda. Afortunadamente arriba del 80% son ideas originales de lo que se tenía planeado para el festival.
Sí cambia, por ejemplo algunos artistas que podían venir un día ahora no pueden ese día y hay que adaptarlo, cambiar un serie de cosas y rediseñar el programa pero tomando en cuenta todo lo que pudo ser, estamos muy cerca de lo que era la idea original.


A 14 ediciones de Mutek ¿cuál ha sido la que ha llenado más tus expectativas?

Híjole, han sido todas tan distintas… No ha habido ninguna parecida o que pueda decir que tuvo el mismo proceso. Creo que a partir del 2010 fue el comienzo de una forma más sólida del festival. Podría decir que arrancamos sin experiencia desarrollando una edición completa, después fuimos aprendiendo cómo tendría que mantenerse como un proyecto sostenible, al menos personalmente. Cómo podría hacer yo para vivir y trabajar, por todo el tiempo que requiere hacerlo. Cuando empezó era un festival que sí, a todo mundo le encantaba porque era casi gratuito, pero evidentemente no nos estábamos pudiendo sostener.  Entonces, también dentro de esta línea de aprendizaje fuimos viviendo muchas cosas con el paso del tiempo: la crisis del 2008, después vino la influenza, y que prácticamente duró un año inactivo el tema económico de poder provocar y desarrollar contenidos para recuperarnos del trancazo que nos dimos en el 2008.
Después vinieron nuevas ideas y colaboraciones. Empezó la relación con el Festival Internacional Cervantino en el 2009, que fue una luz y que nos mantuvo. La idea de poder traer Mutek en el marco del FIC, con un grupo de contenidos sólidos que también nos dieron oportunidad de presentar en la ciudad, en eventos aislados y poder empezar a concretar otra vez sin tener que soltar las cosas.
Estábamos en una estación muy fuerte de deudas, reconstrucción y el cómo recuperarnos de las cosas. Es decir,  todo el proceso inicial estuvo lleno de turbulencias, accidentes, retos del diablo y hasta cierto punto medio sufrible de realizar. Pero a partir del 2010, no es que se haya resuelto nada, sino que tomó una nueva línea en donde se empezó a construir un ecosistema de colaboraciones, oportunidades y de empezar la historia de lo que se ve hoy en día en el festival.

Ahora, la edición del 2005 fue una edición increíble porque pudimos utilizar espacios como el Museo de Historia Natural, el Espacio Escultórico, el Tamayo con el que seguimos trabajando. Fue una edición que ya no sé ni cómo se sostenía, no teníamos dinero pero lo hacíamos y la mayoría era gratuito, pero también fue muy convocada. Realmente ha sido todo parte de una serie de detonadores que a través de 14 años han hecho que valga la pena continuar, que valga la pena seguir aprendiendo.
Cada edición ha tenido una personalidad distinta, personalmente no puedo decir que una no estuvo tan buena o no me haya convencido. Al final del día todo es distinto.  
Y por ejemplo, el tema ahora de cambiar radicalmente de locaciones y aventurarnos a nuevas experiencias es parte de no sentirnos repetidos y de estar en espacios que ya no podemos cambiar o re-imaginar. En sí, esta edición también representa un cambio importante para nosotros en cuanto a retos y la experiencia que le estamos proponiendo a la gente vivir, en camino a los 15 años.



¿Cuánto tiempo tarda la planeación de Mutek?

Un año completo, con sus fases y claro unas más intensas que otras. En realidad ya estamos planeando la siguiente edición.

Cuéntame, ¿Cómo son las dinámicas dentro del equipo de Programación, cómo se da el pin-pon de ideas?

Sencillo, orgánico, natural. Trabajamos sobre una parrilla, empezamos a tirar ideas desde distintos ángulos, luego esas ideas empiezan a ser parte de un primer diseño donde se empieza a analizar si las cosas tienen sentido unas con otras o no.
Es un proceso muy didáctico, lento, porque en el inter pasan cosas que no estaban en nuestro radar y aparecen de repente, hay que cambiarlas. Trabajamos muy de lleno, especialmente Daniel Castrejón y yo, que es también dueño de Humo Recs y Diseñador Gráfico del Festival. Peloteamos mucho porque somos muy apasionados al respecto, y pues nuestras pláticas sociales generalmente son sobre el tema sin tener que forzosamente tener una junta de trabajo. Y también con Ejival, que trabajamos muchas veces a distancia porque no vive acá, y empezamos a generar un vínculo de ideas.
También a otros promotores, a los que yo invito a participar para el tema del talento nacional, se hacen parte de esta conversación en donde ellos que tienen el contacto con la escena emergente y pueden tener una lupa mucho más clara de quiénes son los artistas que creen que podrían tener coherencia.  Y se vuelven a juntar las propuestas para analizar si tienen sentido unas con otras. Es un trabajo muy relajado, ligero, abierto, no tradicional… Es un conversatorio continuo que tenemos entre nosotros y también con Alain Mongeau, el fundador de Mutek, desde Montreal.
Vemos mucho a las otras ediciones del mundo y descubrimos a otros artistas que se pueden integrar a las ideas.
Es un proceso largo, no es quiero esto y aquello y se acabó. Va cambiando hasta tomar una forma original. Siempre intentamos ser más adelantados en estas cuestiones, tomar las decisiones antes pero honestamente… No sucede (jeje).  Tiene que ver con muchos factores, y mucho tiene que ver con que hay varios temas que suceden de último, como por ejemplo: Este año tenemos una colaboración sumamente importante con la embajada Británica. También otra colaboración de igual importancia con el consejo de artes de Canadá y el consejo de letras de Quebec. Todas esas colaboraciones se van dando con el tiempo y a raíz de que eso sucede llegan recursos para traer más artistas representativos y pasan a haber  segundas ideas que se tienen que acomodar con algún sentido en el programa. Es multi forma, no hay una secuencia lógica de las cosas en realidad.



¿Cómo ha influido tu experiencia, siendo parte del Burning Man, a tu visión para el Mutek?

El Burning Man a mi me gusta verlo como dos cosas por separado. Todo lo que sucede en el Burning Man es más una experiencia personal en la cual me veo involucrado. Sí te puedo decir que es un detonador de influencia. Al final del día lo peor que le podría pasar a alguien como a mí, que me dedico a hacer algo como lo que hago sería aburrirme, o no tener algo que me motive o me emocione. Ponerte en esta posición, que luego pasa mucho en el medio del arte contemporáneo, de ya vi todo, ya nada me impacta. Entonces de alguna forma mi experiencia en Burning Man me ha venido también a abrir un espectro. De estar en un contexto en donde la gente va a eso, a dejarse sorprender, a romper un poco con la seriedad de las cosas, a relajarse en el tema de lo que uno mismo puede tener como percepción de lo suyo. Porque también uno mismo se puede endurecer dentro de lo que uno hace y volverse un ermitaño de sus propias visiones. Creo que algo muy divertido del Burning Man es precisamente lo opuesto. Es un experimento social donde todo mundo va a hacer lo que le da la gana. No hay una línea pretenciosa de, el de música electrónica, el de música folk. El de lo que sea, no hay ese enfoque personalista de nada. Es estar en medio de una revoltija de gustos y de gente que hace lo que le da la gana.  Lo hace algo muy divertido y me relaja. Me saca un poco de mis estándares de pensamientos. De limitaciones que, aunque tengamos pensamientos muy abiertos y seamos abiertos en lo que hacemos, estamos dentro de un mundo que es nuestra burbuja. Y como seres individuales vivimos en nuestros micro-mundos y nuestras micro-ideas.
Más allá de que me impacte en lo que yo hago en Mutek, es más un tema personal de mantenerme en proyectos de colaboración, con otros, donde se logran resultados muy impactantes en contextos completamente distintos.  
Curiosamente siempre sucede unas semanas antes del festival. Se vuelve también mi tiempo, donde me salgo del zoom de las cosas y regreso con otra energía.
Y vivo esta última parte del festival distinto, como animado, energetizado…. Es una catársis intermedia.


 

Hablando de la Escena Nacional. ¿Crees que necesitamos invertir más en espacios dentro de México para desarrollar la escena o exportar el talento Nacional a un marco Internacional?

Yo creo que el talento que hay se está exportando. Sí hay iniciativas, por ejemplo de nuestro lado como Mutek al desarrollar M-Xport, que ha sido esta iniciativa donde hemos podido desarrollar ciertas acciones puntuales con la Secretaría de Relaciones Exteriores. Mexit para desarrollar el marco del Año Dual. Presentar programas de Artistas Mexicanos en Alemania, tanto individualmente como para colectivos como NAAFI. Toda una programación dentro de Transmediale, que es como el festival hermano de Mutek allá. Lo que presentamos en Montreal hace unas semanas que fue Interconnect, todo un día dedicado a México donde pudimos llevar a varios Artistas y presentar varias conferencias.
Todas son iniciativas que están pensadas en cómo conectar al talento Mexicano, con contextos en donde estén los directores de festivales de otros lugares y donde pueda empezar a haber un movimiento de interés.

Por el otro lado existe también la otra realidad, que es una realidad donde el artista de generación post-internet no necesita que nadie le resuelva nada. Se conecta con  sus entornos, se conecta con personas que representan lo suyo en otra parte del mundo o con sellos discográficos. Y ves a artistas haciendo lo suyo, girando por el mundo sin manager ni nadie que tenga una estructura como de la vieja escuela.

Hablando de lugares te diría que sí. Está complicado. No existen los foros del día a día. Los espacios para artistas que no son necesariamente Dj´s y que tocan Techno, House o cualquier cosa relacionada que pueda caber en un club de baile, tengan oportunidad de desarrollarse.  No existen estos espacios, ni tampoco los espacios públicos. No existe la cultura de desarrollar cultura. A nivel estructural, tanto de los lugares o espacios culturales que puedan ser llevados por iniciativas independientes o los espacios públicos que puedan ser llevados por las políticas culturales.
Sí hace falta mucha más política cultural hacia los espacios públicos. Sí hace falta gente visionaria que tenga espacios visionarios y plurales en donde la gente pueda convivir fuera de las diferencias sociales. Este comportamiento que existe en México donde la misma sociedad se polariza, desde la izquierda a la derecha como desde la derecha a la izquierda… y que probablemente esta polarización no tiene en sí un sostén, pero sucede. No conviven, no hay un conversatorio entre las clases sociales. Eso por ejemplo hace un gran diferencial cuando te vas a otro lugar, no sé europeo, donde no se ve de donde viene cada uno y no hay estas distinciones tan arraigadas. – ¿En Berlín pasa mucho esto, no? – Sí, todos van y todos son bienvenidos.
Le faltan años luz a la ciudad y al país para poder llevar un discurso plural donde el artista pueda mantenerse en lo suyo.
Esa es otra, muchos artistas dejan de hacerlo porque ya no les da el tiempo, porque tienen dedicarse a lo que sea. Porque ya tienen un hijo y tuvieron que dedicarse a trabajar y consecuentemente alejarse de esa idea que tenían.
Todas estas situaciones son provocadas por  la existencia o no existencia de un ecosistema que permita que esto suceda.
Ahora, los que tienen ganas y le dan para adelante, desde artistas individuales o colectivos, acá, la pegan, la logran y ya se están dedicando a eso aquí de vez en cuando, pero con una agenda ocupada en el resto del mundo.
Al final del día se ha aprendido, en el contexto artístico, ha sobrevivir. Y creo que ese instinto de supervivencia ha logrado que vivan estas células de gente que está haciendo las cosas sin depender de alguien arriba, un promotor o un festival.


¿Crees que el Techno Mexicano tiene un sonido distintivo? Como el Techno de Berlín o el Techno de Detroit, por decir.

Pues sí ¿Por qué no? Creo que dentro de los casos que se están dando y que de alguna forma están buscando una identidad propia dentro del Techno. Sí, hay artistas que hoy están intentando hacerlo.
Creo que más allá de hablar del patriotismo en el tema de la creación, tiene que ver con el conjunto de casos. Si hay 4, 5 casos que están haciendo algo al respecto, lo estén haciendo.
También el Techno es un campo muy amplio, hay gente que entonces le gusta más el sonido de otro lado y está replicando los sellos que le gustan y viendo más hacia fuera. Sí creo que hay algunos casos acá, que están haciendo su sonido y de alguna forma lo están llevando al mundo.  – ¿Tienes algún ejemplo? – Sí, Rebolledo por ejemplo ¿Qué se parece a Rebolledo? Nada. Ha habido más gente que quiere sonar como Rebolledo en el inter de los últimos años. Creo que ha logrado algo importantísimo como artista Mexicano. Y es Techno… Un TIPO de techno, si me explico? Es algo difícil de describir.
Mi hijo por ejemplo, que también tiene su onda y está buscando su sonido, su estética, tampoco veo que se parezca mucho a otros.
Por decirte a alguien que puede sonar más al sonido europeo, Líneas de Nazca, que ha sido un artista que lleva años haciendo eso y que sí, para mi punto de vista, es un sonido mucho más europeo.
Está también toda esta parte de gente que ha estado empujando ese sound desde hace años. Y el verdadero valor está en eso, en que no es gente que se les ocurrió el año pasado, ni hace dos años.
Muchos otros ejemplos…. Otro tipo de artistas podría decir, Machino.

Digo, el mexicanismo no es necesariamente para mí un tema de sonar a Techno Huichol, es como el sonido que de alguna forma se va mimetizando, evidentemente  dentro de las experiencias de cada productor y su contexto. Qué hace a un sonido distinto, a eso me refiero.
Creo que el tema del sonido mexicano para mucha gente en el mundo es una cosa como: ah! pues el folclore ¿no? El post-Nortec o el Naafismo, hablando ahora de contemporaneidad, creo que no depende de eso. Depende mucho de cómo ese conjunto de influencias que se forman en un contexto, hacen que de alguna forma sea un sonido interesante, distinto. Iñigo Von Trier por ejemplo.
Creo que hay mucho talento en México y con un nivel de calidad altísimo.


Y viendo a la audiencia Mexicana, ¿Creés que seamos más receptivos hacia el talento nacional que hace unos años?

Definitivamente la atención que se tiene hoy hacia el talento nacional a lo que se tenía antes, me parece una diferencia abismal. No está resuelto, claro.  Pero hoy puede haber un evento, como el 15 de Septiembre con Zombies In Miami, Rebolledo, Paulor. Puros mexicanos. Y el lugar estaba al tope. Eso no lo veías antes, no veías que puros artistas mexicanos fueran a llenar un lugar. no a nivel club, si no a ir y pagar tu boleto para un evento.
Y también los clubes, los pocos que hay, han hecho su labor en generar un espacio para que estos artistas que caben conceptualmente en sus ideas, que tengan una chamba, un day by day.

Las fiestas de las organizaciones independientes que hacen lo suyo, con su rollo, su sound system y dentro de su comunidad, en su contexto y haciéndolo con su público. Entonces, yo viéndolo en perspectiva, más allá de que estemos en la gloria o no. Por que tampoco. El avance es abismal en cuanto a la participación de la escena local, para los artistas Mexicanos.


¿Qué diferencias ves entre experimentar música en un festival y en un club y cómo se desarrollan dentro de nuestra escena?  

Yo nunca he sentido que los clubes hagan parte de ningún tipo de escena. Realmente creo que son lugares para pasarla bien, beber y bailar. Pocas veces son lugares de apreciación. Casi siempre el factor es me aburro, dejo de tomar, me voy… Fracaso (jeje). Todo está muy ligado al consumo. No lo veo como algo que construya realmente hacia ningún lugar.
Sí creo que son parte de,  porque son la escena nocturna, porque ahí suceden cosas y la gente enfiesta. Pero no me parece que si mañana se acaba un club, pasa algo. O sucede algo.
Creo que los clubes en México no son plurales, por lo tanto no hacen parte inclusiva de nada. Existen, ahí están, la hemos pasado muy bien en varios de ellos pero no me parece que sea realmente algo que contribuya o haya contribuido históricamente a ningún tipo de escena o ningún tipo de sostén, dentro de una megalópolis con tantas necesidades como las de la Ciudad de México.  
Por ahí las fiestas de las organizaciones independientes tienen la personalidad, el enfoque de lo que cada uno quiere y me parece que tiene mucho más valor hacia construir una escena sostenible.


Los festivales son detonadores, sin festivales no habría esa situación anual en la que se genera un boom. Que todo lo similar conviva en un nivel más fuerte y más potente.
De ahí todo mundo se inspira, se anima. Yo creo que el mismo productor, promotor, artista, todos necesitan inspirarse para continuar con su día a día. Que no pase esta frustración de no continuar haciendo lo suyo porque no vino nadie, etc…  
Los festivales son sumamente necesarios para que una escena cultural se mantenga viva en una ciudad.

Sí creo que son experiencias completamente diferentes en ese aspecto. Ahora, los mismos festivales tienen diseños completamente distintos. Unos tienen el diseño habitual donde tienes una puerta y una salida. Otros exploran más el tema de la movilidad y la salida de la ciudad, el hecho de buscar espacios ya sean históricos, museos, institucionales. Todo depende del festival.
Estamos viviendo una etapa en donde la misma concepción de festivales ha mutado. Ahora los festivales son otra cosa de lo que eran anteriormente, hablando de la CDMX. El diseño de experiencia está muy implícito en los nuevas modelos de festivales, nadie está tratando de imitar el modelo habitual… Ocesa, Corona Capital… Al menos en la comunidad de la mayoría de los festivales independientes.
Todos están diseñando sus propias experiencias. Ya no sólo están pensando en talento, están pensando en contexto, en cómo lo vas a vivir, cómo te vas a trasladar, etc…

A mí me gusta mucho vivir experiencias más allá. Si no me siento identificado con algo, no voy.
Aunque sí me gusta ver diseños más atrevidos. Ya sea a través de festivales o de iniciativas individuales de artistas que generen conversatorios en espacios únicos, por eso a los clubes los saco mucho del radar.



¿Qué es lo que más te emociona este año del Mutek?

Me tiene muy emocionado poder trabajar en la nueva locación, que es esta fábrica de acero de principios de siglo. Es un canvas para poder desarrollar todas nuestras intenciones, escenográficas y de experiencia.
Artísticamente, Squarepusher es un artista que llevo años persiguiendo y que ahora se dieron las circunstancias para poder traerlo.
Telefon Tel-Aviv es otro que personalmente me dan ganas de ver. Es un artista al que trajimos en 2006, después falleció uno de sus integrantes, luego Joshua estuvo trabajando en proyectos personales, se juntó con NIN y ahora está preparando el segundo Álbum de Telefon Tel-Aviv. Entonces hay mucha expectativa acerca de lo que puede hacer.

Que Tim Hecker y The Orb vayan a estar en el mismo programa, un programa dedicado más al sonido que a un tema visual.
La premiere de la puesta en vivo de Chloé, Endless Revisión, es algo que me causa muchas ganas de vivir.
Kelly Lee Owens que es una artista que me gusta mucho y la primera vez que viene al festival.
Equiknoxx, otros artistas Jamaiquinos que van a estar en el cierre del festival .
Es la primera vez que invitamos a Jamaiquinos al festival y algo que me llama mucho la atención, sobre todo por el contexto, es que va a ser en el Tamayo, algo plural, una fiesta de día, varios productores y una vocalista que tocan un Dancehall muy sofisticado.
El Domo Digital, lugar en el que que siempre presentamos piezas que son especialmente diseñadas.
El par de piezas que vamos a presentar este año me parecen bien poderosas y también es una oportunidad ya que este planetario nunca se usa de esta manera. Una forma nueva de poder ser parte de un contexto de máxima inmersión a través de contenidos diseñados especialmente para este formato.

Foto y entrevista por: Emilio Lupone


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